Un boliviano en Cambridge

Una noticia que nos alegra y conmueve. Un orgullo para la academia boliviana, sobre todo para el ámbito de la sociología. Comparto la entrevista que le hicieron en la UNSAM (!pero no encuentro las fotos de Hugo José Suárez en otra época!). Si quieren conocer su aporte al pensamiento social latinoamericano visiten este sitio y ojeen un excelente trabajo realizado por Sergio Villena, otro boliviano latino/centroamericano: http://sociologialatinoamericana.ucr.ac.cr/2015/11/06/fernando-calderon/

 

 

FERNANDO CALDERÓN FUE DESIGNADO TITULAR DE LA CÁTEDRA SIMÓN BOLÍVAR DE LA UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE

El sociólogo boliviano, que dirige el Programa Innovación, Desarrollo y Multiculturalismo (PIDEM) de la UNSAM, será profesor de la universidad inglesa durante el año académico 2016-2017. “Soy un latinoamericanista de cerebro y de alma”, asegura en esta nota.

Por Alejandro Zamponi | Fotos: Pablo Carrera Oser

El director del Programa Innovación, Desarrollo y Multiculturalismo (PIDEM) de la UNSAM, Fernando Calderón, fue elegido como titular de la Cátedra Simón Bolívar de la Universidad de Cambridge. El sociologo de la UNSAM es el segundo profesor de la Universidad distinguido con el cargo —el primero fue el politólogo Guillermo O’Donnell— que también ocuparon los premios nobeles de Literatura Octavio Paz y Mario Vargas Llosa, el expresidente de Brasil y sociólogo Fernando Henrique Cardoso y la ensayista Beatriz Sarlo.

“Bolívar decía que Bolivia significaba ‘ansia inconmensurable de libertad’. Lo que más me fascina es que la cátedra se llame Simón Bolívar y esté en Cambridge”. Calderón, quien dictó clases en varias universidades de América Latina, Europa y Estados Unidos, dice: “Esto es muy especial porque la cátedra es en honor a Bolívar y yo soy bolivariano desde que nací, no sólo por boliviano, sino porque soy un latinoamericanista de cerebro y de alma”, asegura orgulloso el especialista, que estará vinculado a la escuela de sociología más importante de Inglaterra. Además de dar conferencias, preparará un libro y probablemente un seminario para jóvenes investigadores en el Centro de Estudios Latinoamericanos de esa Universidad.

“Esta invitación es el resultado del trabajo docente y de las investigaciones que he dirigido a lo largo de mi vida. El equipo al que pertenezco desde hace ya cuatro años está en la UNSAM, por lo que esta distinción es también un reconocimiento al rol de la Universidad y a la red latinoamericana de universidades con la cual hemos hecho una investigación en 11 países”, que será publicada bajo el título Navegar contra el viento. Latinoamérica en el informacionalismo.

La Cátedra Simón Bolívar de Estudios Latinoamericanos fue creada en 1968 por la Universidad de Cambridge. Una vez por año, recibe a un intelectual o artista destacado, propuesto por las unidades académicas de esa universidad más estrechamente vinculadas con el área de trabajo del candidato.

 

Una vida latinoamericana

La vocación latinoamericana de Calderón se origina en la admiración de su padre hacia la figura de Bolívar, pero fueron los sucesivos viajes y trabajos realizados en la región los que terminaron de forjarla. Finalizó su formación de grado en el Chile de Salvador Allende y permaneció allí hasta que el presidente socialista fue derrocado. Entonces, en 1974, emigró a la Argentina. Tras la muerte del presidente Perón, el joven sociólogo partió a México. “De varios lados me fui asustado, pero de ningún lugar como de la Argentina, porque vi lo que se venía”, relata. Ya de vuelta en Bolivia, obtuvo una beca de cuatro años y viajó a Francia, donde compartió un tiempo con la comunidad de intelectuales latinoamericanos exiliados. Allí realizó su doctorado con los sociólogos Alain Touraine y Manuel Castells. En México, trabajó en el libroRaza y clase en las sociedades post coloniales junto con otros investigadores destacados, como los mexicanos Roger Bartra Murià y Arturo Warman Gryj, el jamaiquino Stuart Hall y el británico John Rex.

Su visión de Latinoamérica se nutrió también de su experiencia como secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), asesor de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y asesor regional para América Latina del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), además de ser coordinador de varios informes de desarrollo humano de esta última institución.

“En términos de intensidad de sentimiento, mis viajes fueron más influyentes que la lógica estrictamente académica porque una cosa es charlar el drama argentino con un argentino y vivir en Buenos Aires, y otra cosa es leer un buen libro de un argentino como Juan Carlos Portantiero. Juntar el ejercicio intelectual con la experiencia de vida ha sido constitutivo”, sostiene desde su oficina ubicada en el segundo piso del edificio de Ciencias Sociales, en el Campus Miguelete.

Al conversar sobre los motivos que lo impulsaron a regresar a la Argentina Calderón aclara: “Tengo una vocación y una historia latinoamericana. Conozco un poco y he tenido la suerte de vivir y trabajar en varios países de la región y el Caribe. Mi señora es argentina, tengo un hijo boliviano-argentino y otros bolivianos-chilenos-españoles. Tengo un corazoncito argentino, pero en la medida en que soy latinoamericano, y sobre todo sin dejar de ser nunca boliviano”.

 

“Estamos viviendo el tiempo de la kamanchaca

Al analizar la situación de la región, Calderón plantea que “América Latina no aprendió a navegar contra el viento”. “No pudimos combinar innovación con producción y distribución. Es el drama de todos los países de la región: no hay ciencia y tecnología si no hay una base de equidad”, sostiene.

La conversación con el sociólogo boliviano remite constantemente a viajes y a amistades con intelectuales latinoamericanos, europeos o norteamericanos. Esos intercambios le dan otro peso a su palabra, que apela a la lengua andina para expresar la singularidad de su mirada: “Hoy estamos viviendo el tiempo de lakamanchaca. La palabra es quechua-aimara y significa ‘la niebla que baja y no deja ver’”, explica el sociólogo. Y continúa: “La kamanchaca es una niebla viva: si te mueves puedes tener serios problemas, pero, si no te mueves, también. Es un momento raro, kafkiano. Hace poco estuve en Chile y allí había una kamanchacacomplicada. En Brasil, ni les cuento. En Europa, no saben dónde están y no solo por los atentados; perdieron la brújula. Yo siempre digo que hay que estudiar sur-sur, pero ahora hay que volver a analizar qué pasa en Europa. Están en un momento de cambio histórico y no encuentran salida. Estados Unidos tiene otro piso porque ha podido salir de la crisis capitalista-financiera, aunque con un costo social brutal. Y todo esto afecta América Latina”.

Al indagar sobre el trasfondo conceptual sobre el que se construye esta afirmación, Calderón se refiere a la complejidad creciente de las sociedades contemporáneas: “Hay una crisis generalizada de credibilidad en el sistema político y una crisis de la democracia. Esto tiene que ver con la complejización de la sociedad, que no alcanza a expresar su naturaleza en los sistemas políticos, salvo en la forma de los movimientos, que de todos modos no están institucionalizados y no son suficientes para reemplazar el sistema de democracias representativas (que, por su parte, tienen serios problemas de ejercicio de sus propios mandatos liberales). Ese divorcio es el que produce esta kamanchaka”.

Calderón se apoya en las conclusiones de su trabajo más reciente —que produjo desde el grupo de investigación en la UNSAM— para afirmar que “el capital financiero informacional, que ha subordinado la economía real, es parte de esa crisis porque no construye legitimidad política para su poder y está más deteriorado que nunca. Si uno le preguntara a la opinión pública norteamericana cuánto confía en el Morgan, que es uno de los cinco bancos más importantes, constatará que nadie cree en él. Han perdido credibilidad, pero han reganado poder”.

Fernando Calderón y equipo

La idea de que estamos ante una crisis puede rastrearse desde los sociólogos clásicos en adelante. Sin embargo, consultado acerca de si es la primera vez que el mundo experimenta esta ‘niebla que baja’, Calderón afirma: “Cuando cayó Allende, sentí que era la kamanchaca total; cuando se murió Perón, también. No es solo incertidumbre, son espíritus que gozan con el riesgo de la gente. El tema es qué queda una vez que se va la kamanchaca. Por eso la academia es tan importante, para pensar esto que estamos viviendo, aunque son más rápidos los cambios que nuestra capacidad para interpretarlos. Pero, además, la kamanchaca no es uniforme, es desigual, se vive de una manera aquí, de otra manera allá. Entre los medios de comunicación y el capital financiero internacional hay que ver qué se encuentra”.

Consultado sobre los proyectos de investigación que el PIDEM lleva adelante hoy, Calderón cuenta: “Hemos pasado del bosque al árbol. Antes estudiamos la región, ahora estamos estudiando empresas concretas en cada país. Queremos ver cómo funcionan algunas firmas paradigmáticas de la Argentina y de otros cinco países latinoamericanos, sus procesos de transformación productiva e innovación, cómo se vinculan con la comunidad, la ecología, el Estado. Buscamos analizar en detalle el árbol y sus raíces, algo que no resulta fácil. Para eso, fue de mucha utilidad la lectura de un clásico estudio de Alain Touraine y Torcuato Di Tella que se llamaSindicato y comunidad”.

En este sentido, Calderón resalta que, en momentos fuertes de cambio, es importante mirar críticamente tanto a los clásicos como a las experiencias históricas más radicales.

 

 

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