Cachín Antezana: al maestro con honores y con razones

UMSA concede Doctorado Honoris Causa a Luis H. Antezana, un profesor, lector y escritor ejemplar.

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Foto: Ignacio Prudencio

Fernando Mayorga 

Publicado en el Suplemento TENDENCIAS, La Razón, 9 de noviembre 2015

El homenaje tiene su origen en la época feudal, cuando se establecía el vasallaje mediante una ceremonia, con un juramento que implicaba obligación, veneración y respeto. Era un rito en el que el súbdito se arrodillaba y declaraba ante el señor: “me hago vuestro hombre”. Por eso se dice “rendir homenaje”. La Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) acaba de nombrar Doctor Honoris Causa a Luis Huáscar Antezana Juárez, con la reverencia que le corresponde por su trayectoria como profesor y por la calidad de su obra intelectual. De esta forma la universidad otorga a Cachín —como todos lo conocen— Antezana una justa distinción y un merecido reconocimiento. El evento —lleno de amistades, escritores y lectores— se convirtió en un homenaje en el buen sentido de la palabra.

No obstante, no es solamente el rito. Existen otras maneras de rendir homenaje. Un texto erudito publicado en Wikipedia por un autor anónimo dice: “Se denomina homenaje a una forma de cita, alusión, imitación o paráfrasis de una obra artística previamente famosa en otra posterior… Por lo tanto, cuando un autor rinde homenaje a otro se interpreta como un reconocimiento de superioridad equivalente al que un vasallo hacía a un señor, en este caso se trata del reconocimiento de un discípulo a un maestro. Otras modalidades, en la teoría literaria y en la teoría del arte, se definen como obra dentro de la obra, cuadro dentro del cuadro, teatro dentro del teatro, novela dentro de la novela, etcétera”. En un pie de página de ese texto de Wikipedia se consignan los libros citados para explicar esa definición y, concretamente, para referirse al homenaje como “una obra dentro de otra obra”, se utiliza como referencia un libro titulado Teorías de la Lectura (1983), cuyo autor es precisamente Luis H. Antezana (!). Entonces, el homenaje a Cachín es también un reconocimiento entre pares. Nada más, ni nada menos.

Quienes hemos tenido la suerte de ser amigos y discípulos de Cachín sabemos cuánto se aprende de sus palabras porque sus exposiciones y conversaciones son una invitación a la lectura y a la reflexión, al goce estético y a la investigación. Hay que poner el acento en el acto de conversar porque escuchar y dialogar con Antezana se convierte en una experiencia vital que excede el mundo académico y subvierte el sentido común. “En realidad, no es que al escribir se ordene el mundo —éste tiene su propio aunque a veces terrible orden—. Más bien, la escritura es una labor de acumulación de fuerzas, un rodeo necesario para mejor llegar a la vida”, dice.

Su quehacer intelectual se compone de varias facetas: es escritor, lector y profesor, es maestro. Cachín es un ensayista que escribe sobre los libros que lee, las pinturas que contempla, la música que escucha. En estos textos reflexiona acerca de los procesos sociales y sobre la teoría y el método, en un afán incesante de comprender e interpretar la realidad “y sus alrededores”, como le gusta decir. Escribe sobre obras literarias y autores con una mirada que combina lo universal y lo nacional. Ha reflexionado profunda y agudamente sobre Jorge Luis Borges, Paul Celan, Franz Kafka, Gabriel García Márquez, Jaime Saenz, Óscar Cerruto y Jesús Urzagasti para citar algunos de una larga lista de escritores, puesto que —como reconoce— no hay tiempo suficiente para leer y estudiar a todos. Ha publicado también escritos cruciales y seminales sobre el pensamiento social boliviano, en particular sobre la obra de René Zavaleta Mercado, y acerca de los procesos ideológicos que constituyen referentes ineludibles para entender nuestra época.

Como buen escritor, primero es un lector ejemplar. Sabe escudriñar las obras artísticas como nadie, gracias a una agudeza que le permite descifrar el sentido en los pliegues del lenguaje utilizando los sistemas teóricos pero sin capitular ante ellos, más bien enriqueciéndolos. Y para leer a sus autores favoritos en su lengua natal domina varios idiomas: el alemán, para entender bien a Celan o traducir a Walter Benjamin; el portugués, para acercarse a Jorge Amado y Fernando Pessoa; el inglés, para gozar con los poemas de Emily Dickinson y los sonetos de Shakespeare, y el francés para revisar las ideas de Roland Barthes y Michel Foucault.

Cachín Antezana es un lector sistemático y empedernido, con una retentiva asombrosa, capaz de recitar centenas de poemas y cuentos. Alguna vez contó que no podía releer a uno de sus autores favoritos porque sabía de memoria sus relatos, y ya no le sorprendían. Por suerte, dijo luego, empezó a olvidar algunos fragmentos y así puede disfrutar nuevamente de su lectura.

Fue profesor de literatura, filosofía, semiología y metodología, pero las aulas no han sido nunca los únicos lugares en lo que los privilegiados disfrutan del despliegue de su inmenso talento pedagógico: quienes asisten a sus conferencias descubren —y seguirán descubriendo— la magia de su inteligencia, la claridad argumentativa de sus ideas. ¿Quién no recuerda una clase suya o uno de sus seminarios como una experiencia única? Cuando nos cruzamos con algunos jóvenes estudiantes, nos preguntan: “¿y cómo está el maestro Cachín?” Porque es un maestro, y ese término lo define de manera cabal. Así lo admiramos. Y por eso la universidad pública, nuestra universidad, le reconoce y le distingue como Doctor Honoris Causa, porque es un verdadero maestro.

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2 pensamientos en “Cachín Antezana: al maestro con honores y con razones

  1. Anónimo dice:

    Querido Fer, Tocaba leerte de nuevo para volver a escribirte, digo, no es que no te haya estado leyendo (a través de tu “artimaña”), pero este articulo que me alegra y conmueve al mismo tiempo; y por tanto, me motiva a darte un abrazo virtual! Que alegría por el merecido homenaje y reconocimiento al “maestro Cachín”, sin duda que lo que dices es así de cierto. Y seguro que se podría escribir más de él y de lo ejemplar que ha sido ser parte de una de sus clases o de una charla. Lindo recordar a Cocha con esos espacios de buena tertulia y seguro buen vino 🙂 Cómo estás?Qué andas haciendo?Se que estás en Medellín en el Congreso de la CLASCO. Alegría y buena vibra colombiana. Te cuento que estoy en TArija hace unas pocas semanas, me vine con mi chiquitita Aruma de un año y 3 meses y con mi otra niña Amaya en la panza. Aquí nos quedamos hasta que Amaya nazca que será en diciembre, de ahí de vuelta a las alturas paceñas. He estado haciendo investigación por cuenta propia y ahora estoy terminando una sistematización con Fundación La Paz sobre violencia sexual comercial.Estos próximos meses los dedicaré más intensamente al oficio de ser mamá. TE mando un abrazo caluroso desde estas tierras del sur!lopo

    Date: Mon, 9 Nov 2015 16:35:01 +0000 To: opiviris@hotmail.com

  2. johnny ricaldez dice:

    Tuve la suerte de contar con el como docente en la carrera de sociología en el año 90, ahi observe la destreza que tenia para desmenuzar los escritos de autores, en esa ocasion le toco a jorge borges; brillante. Un saludo fer. También tu fuiste uno de mis mentores

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