O MAIS GRANDE: ¿CRISIS O MUTACIÓN?

 ¿Crisis o mutación?

                                                                                                      Publicado en La Razón, 7 de julio 2013

Hace un mes escribí unas líneas sobre Lula ponderando el éxito del “modelo brasileño”. A los pocos días empezaron protestas en Sao Paulo y hoy el proceso político en ese país es una incógnita. La primera reacción de los politólogos fue invocar la palabra perplejidad, aunque yo les aconsejaría utilizar la frase de Carlos Monsiváis que me sirvió para reflexionar sobre nuestra crisis boliviana: “O no entiendo lo que está pasando o ya pasó lo que estaba entendiendo”. Una vez asumido el cambio de situación se trata de buscar pistas explicativas pisando el balón antes de lanzar un pase al vacío. Como Clodoaldo en 1970. También sirve mirar a un lado y dar el toque en sentido contrario porque hay un espacio/tiempo que nadie más ve. Como Ronaldinho en el Atlético Mineiro.


Se pueden seguir muchas pistas para explicar la coyuntura brasileña. Unas interpretaciones apuntan al desfase entre demandas y expectativas generado por el éxito de las políticas de inclusión social. Otras miradas enfatizan en el carácter de las protestas juveniles que muestran la importancia de las (mal) denominadas redes sociales. Desde otra perspectiva se incide en la distancia entre sociedad civil y sistema político, ahondada por la resistencia de los partidos a encarar reformas electorales y políticas. Una resistencia deslegitimada por la corrupción imperante en el ámbito legislativo y en la gestión pública, que cuestiona a la clase política como élite. ¿Se trata de una crisis del modelo de crecimiento económico y redistribución social? ¿Es una crisis política o el inicio de una crisis estatal? ¿Es debilidad gubernamental y de la capacidad mediadora del PT? Muchas preguntas para una columna con hernia de disco.

En estas líneas me concentraré en una idea: no se trata de una crisis sino de una mutación en la democracia brasileña, es otra manifestación de ese rasgo predominante en la democracia latinoamericana y cuyos contornos pueden husmearse en un libro compilado por Isidoro Cheresky: ¿Qué democracia en América Latina? (Se puede consultar el libro en esta dirección de CLACSO:http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/gt/20121119042609/QuedemocraciaenAmericaLatina.pdf).

La democracia en la región se afianza y, al mismo tiempo, se transforma. Se expresan cambios en el lazo representativo, en la acción colectiva y en el ejercicio de ciudadanía. La democracia cambia porque sus nexos con la representación política y la participación ciudadana dependen de un contexto matizado por el incremento de la conflictividad social y la influencia del espacio público en el proceso decisional. Se destaca el ejercicio de ciudadanía con pautas de acción que exceden la participación electoral en la conformación de los poderes públicos, porque la eficacia del voto ciudadano no se limita al rito en las urnas. Las protestas expresan la tensión existente entre legitimidad de origen, basada en el voto, y legitimidad de desempeño, porque las autoridades se encuentran bajo la atenta mirada de la sociedad. Los gobernantes están sometidos al escrutinio permanente de sus decisiones por parte de una ciudadanía con capacidad de acción autónoma, que cuestiona sus decisiones y corrige el curso de la gestión gubernamental.

Este rasgo de autonomía en la acción ciudadana se combina con las características que presenta el lazo representativo signado por la debilidad institucional de los sistemas de partidos, y por la presencia de liderazgos de popularidad que dependen de las fluctuaciones en la opinión pública. En estas circunstancias, la respuesta del Gobierno brasileño es asumir el reto y encabezar el proceso de reforma política retomando la iniciativa para encauzar las demandas de reforma por un cauce institucional. Y en esa tarea está presente la figura de Lula como un factor carismático que alimenta el liderazgo presidencial de Dilma, una mezcla de Clodoaldo y Ronaldinho, dupla imaginaria pero necesaria.

 

Ronaldinho Gaucho llevó al Atlético Mineiro a la victoria sobre Sao Paulo (FOTOS)

O MAIS GRANDE 

                                                                                                        Publicado en La Razón, 9 de junio 2013

Es muy citada aquella respuesta guillotina que vertió Dilma, la presidenta brasilera, ante el comentario alarde de su colega Cristina: “El Papa es argentino”. “Si”, fue la respuesta, “pero Dios es brasilero”! Al margen de la soberbia respuesta de la sucesora de Lula, es evidente que Brasil –sin ser de otro mundo, aunque es BRIC (potencias emergentes: Brasil, Rusia, India, China)– es y será cada vez más importante para el futuro del continente y, por ende, para el destino de Bolivia. 
En los últimos días, tuve la suerte de escuchar a varios colegas latinoamericanos en eventos académicos en La Paz, Buenos Aires y Lima, y la mayoría incide en la innegable importancia de Brasil. Es, para América Latina, lo que significa China para la economía mundial –sentenció Gustavo Fernández en un evento del PIEB– es presente y futuro, y del tipo de vínculo con Brasil dependerá la viabilidad de cualquier modelo de desarrollo nacional. 
En Buenos Aires, Fernando Calderón no dejaba de aplaudir el tenor del discurso de Lula al recibir, hace unos días, el nombramiento de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de San Martín. Fue una cátedra sobre la integración regional, una apuesta por América Latina como parte central del proyecto geopolítico de Brasil, un país convertido en actor relevante en la globalización. No se trata solamente de un cálculo mercantil, es un proyecto cultural que pretende recuperar el tiempo perdido de la integración latinoamericana. Y así como la modernidad tiene una cara instrumental y un rostro sustantivo, también en la globalización se pueden impulsar procesos de integración que privilegien la sociedad, no el mercado. Lais Abramo, investigadora brasilera, contó que Lula decepcionó a muchos cuando cerró su primer mensaje presidencial con una promesa aparentemente: “al concluir mi gestión espero que todos mis compatriotas tengan diariamente desayuno, almuerzo y cena”. Diez años después, su país es la octava economía mundial, más de 20 millones de brasileros salieron de la pobreza extrema y Lula es un actor político influyente en el planeta. Y es amigo de Bolivia. 

Para explicar el éxito de Brasil, el sociólogo chileno Manuel Antonio Garretón -en un seminario organizado por la cancillería peruana- destacó que existen tres vías para encarar los problemas del presente: societal, estatal y política. En los países latinoamericanos, una de ellas predomina sobre las demás; entonces, se producen rezagos o crisis. Por ejemplo, en Chile prevalece la dominación estatal, en Bolivia la movilización social y en Venezuela la polarización política. Por eso sus gobiernos enfrentan trabas. Solamente en el caso de Brasil se produjo una articulación virtuosa de las tres vías. (El libro de Manuel Antonio Garretón se puede consultar en el siguiente sitio de CLACSO:http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/coediciones/20121121122525/NeoliberalismoCorregido.pdf). 

Ese camino explica el éxito del modelo brasilero y es el secreto de Lula. Y él es amigo de Bolivia. Por ejemplo, la noche de su reelección en octubre de 2006, con los antecedentes del debate con su rival que quiso cosechar votos criticando la supuesta debilidad de la reacción brasilera frente a la nacionalización decretada por el gobierno de Evo Morales, Lula declaró: “Ustedes percibieron que había un problema con Bolivia y que había gente que creía que yo debía ser duro con Bolivia. Pues anoche llegamos a un acuerdo. ¿Para qué pelear si puedo tener una buena negociación? Yo nací así en la política”.

Así es, Lula nació y se formó en el mundo sindical, lo que le permitió asimilar una cultura de negociación que le sirvió para trazar un proyecto político hegemónico con consecuencias positivas para su país. En la actualidad sigue cumpliendo un papel decisivo en la política latinoamericana. Seguir sus pasos es un imperativo para conocer la ruta de Brasil e indagar esa ruta es un imperativo para reflexionar sobre nuestro futuro.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s